EL SUEÑO PERDIDO DE LOS JAPONESES (Y II)

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Continuando con mi entrada de blog del 5 de agosto, daré mi particular visión de los sufridos oficinistas japoneses y sus particulares ritmos circadianos (para los profanos en el tema, ritmos de sueño-vigilia del cuerpo).
En primer lugar hay que comentar que la mayoría de los oficinistas japoneses hacen horas extras no pagadas, en mayor o menor medida. Los únicos que se libran son los funcionarios, como en todos sitios. A veces, aunque en los contratos de trabajo aparece el número de horas oficiales de trabajo, en las solicitudes para el puesto hay una cláusula o documento adicional donde se hace referencia al número de horas extra por término medio que la empresa requiere del trabajador, que pueden llegar a 10, 20 o hasta 30 a la semana en casos especiales. Considerando entonces que si llegas al trabajo a las 9 de la mañana y en lugar de salir a las 6 ó 7, sales a las 9 ó 10, y muchas veces tienes que ir –medio obligado- de 飲み会 nomikai a beber con tus compañeros, si te da tiempo a volver a casa en el último tren (con el puntillo o medio trompa), a poco que hagas vida social o familiar, te acuestas a las 2 porque tu casa queda a una hora o dos del trabajo. Y a levantarse al día siguiente a las 6 para arreglarse y salir pitando al trabajo. Los japoneses se bañan por la noche en lugar de ducharse por la mañana, por lo que por lo menos arañan unos minutos al despertador matutino.
Con este panorama, es normal que la mitad del tren vestido de blanco y negro –uniforme homogéneo del サラリーマン y OL (salary man y office lady) japoneses- pasen el trayecto, incluso de pie, en el séptimo sueño. Las vueltas a casa en el último tren son similares, y la armonía sólo se rompe por algún ocasional –ya raro en estos días- 痴漢 chikan o manoseador de trenes.
Relacionado con la costumbre de ir a tomar una copita con los compañeros después del trabajo, está el hecho de que la copita se puede ir de las manos, y algún pobre hombre puede acabar tirado borracho en medio de la calle la noche entera. Lo sorprendente en este caso es que probablemente nadie molestará al susodicho y nadie intentará robarle la cartera, porque la delincuencia y los carteristas son casi inexistentes en este país.
Cuando llega el fin de semana y el único momento que tiene el sufrido trabajador japonés de pasar un rato famiiar junto con su liberada –son las que mejor viven- mujer ama de casa y sus hijos, en realidad lo único que quiere es quedarse tirado en casa frente al televisor o arropado por una siesta de horas de dos dígitos para recuperar la escasez de sueño a lo largo de la semana, que en japonés se conoce como 寝不足 nebusoku.
Con esto, intento establecer una relación entre el sueño de los japoneses y el frenético ritmo de trabajo –si no frenético (a veces es una cuestión sólo de imagen, aunque no haya trabajo se quedan hasta más tarde para agradar al jefe, que por supuesto es el más 仕事の鬼 shigoto no oni, fanático del trabajo, por eso le han hecho jefe) sí al menos en número de horas- al que se ven sometidos los pobres curritos. Las empresas japonesas, por un lado aprovechan la fuerte ética del trabajo del trabajador japonés y su miedo a perder la pertenencia al grupo, y por otro lado, utilizan las horas extra para recuperar la productividad perdida frente a la amenaza industrial china.
En casos extremos, como en lugares como Tokio, en ocasiones en que el trabajador vive a más de dos horas de camino al trabajo y las horas extras son lo general, durante la semana éste duerme en un hotel cápsula barato–unos 25 euros, véanse algunas fotos– cercano al trabajo, y el fin de semana ya regresa al hogar familiar. Puede parecer inhumano pero al menos ellos duermen sus 6 o 7 horas, y esos hoteles no están tan mal, tienen saunas y yakuzzis grandes en las zonas comunes.
Al ver este panorama, no extraña que gran cantidad de mujeres jóvenes –en la veintenta- estén deseando hacerse 主婦 shufu ama de casa, tener un hijo o dos, y mucho tiempo libre. Lo que ocurre es que hoy en día la economía no va tan bien como para que un oficinista con un sueldo normalito pueda mantener un hogar. Pero me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Y me ha entrado un sueño con el jet lag y el articulito éste…

Contradictions in China

confucius

 

pabellon

China is, no doubt, a country of contrasts, one more mark of most developing countries in the world. You have the relatively rich coast and the poor countryside. But even in wealthy Shanghai and Beijing, you find poverty on the streets. They passed from a tightly controlled economy to an open market and frantic business after Deng XiaoPing. And now, everyone wants to be rich, everyone wants to live Western style. But they are too many, and the competition is hard. After Mao and the Cultural Revolution, intellectuals and good manners were equal to bourgeois vices, and everyone rushed for survival without paying attention to that. Nowadays, that the standard of living is gradually going up, their ways have not paired the economic development yet, and then you find people spiting on the floor in front of you, not respecting lines or pushing around, hotel clerks and taxi drivers quite rude and so on. But at the same time, a new generation of young Chinese not so limited by censorship –although it still exists, especially on the Internet, they might not be able to read these lines-and indoctrination, get little by little to adapt themselves to a more global and friendly world. I met so many families and young students willing to exchange pieces of language and culture with a foreign traveler…The hatred-love relation with the West and the complex of inferiority should be replace by one of a more mutual respect and help. And maybe they should look back to their ancient culture’s precepts of ethical standards and social norms advocated by Confucius.
As for politics and democracy, as long as people see how their standard of living goes up, they don’t care too much about it. But if the economy happens to get stuck one day, the Government will be in real trouble. Traveling around China and feeling the hugeness of the country in terms of population and territory, I understand the desire of the Communist Party of having everything tied up. If they didn’t, China would probably fall into chaos and/or regional civil wars. Now it’s a non-free but at least somehow harmonious society, and with low delinquency. But they will have to open the system; it’s a matter of time.
I think China has a real problem with pollution and should take strong measures to control it. Cities are not only sky-scrapers, factories and cars, but also people on the streets who have the right to breathe fresh air. The EXPO 2010’s theme is precisely the green cities. It’s a good and brave start, being aware of their own problems, but now they have to really face them, maybe at the cost of their own high-speed economic development. At least most scooters are electric. They should do the same with cars, if their objective is that everyone own one; and control their factories’ Co2 emissions.
As for China’s cities, the more livable and “civilized” is Beijing, followed by frantic Shanghai with its many contradictions –Pudong and the Bund vs. the slums downtown-. Mid-size cities like Nanjing can be nice in some areas, hostile in others; same as for Qingdao –good city to meet Chinese national tourists from all around China-, with a relatively well-taken care of beach front but a more abandoned downtown.
After this 2-week-trip to China, I don’t think I’ll go back in the short or medium term, but when I do, I hope I will find a better place to live.
Here you are a few videos. Enjoy:
Qingdao beach
Nanjing Kung Fu Noodles
Chinese exotic food
EXPO 2010 China’s pavilion
Traditional music at Shanghai’s Yuu Gardens
Shanghai’s storytelling
Miguelín, the Spanish gigantic baby at EXPO Shanghai 2010
Spain’s pavilion at EXPO Shanghai 2010

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