CANELA fina en Tokio, pero no la de Luis María Ansón

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Hace unos días se celebró en el Instituto Cervantes de Tokio el XXII Congreso de CANELA. La Confederación Académica Nipona, Española y Latinoamericana la formamos un grupo de profesores, investigadores y/o estudiosos del idioma español en un sentido amplio, es decir, que tienen cabida la lengua, la literatura, la historia, el arte y el pensamiento del mundo hispánico –en muchas ocasiones en relación con nuestro entorno japonés-. Actualmente con más de 100 miembros de todos los colores y nacionalidades –incluyendo profesores japoneses- la mayoría somos profesores de universidad en algún punto de la geografía nipona.
Cada año celebramos un Congreso alternando sobre todo entre las áreas de Kanto –Tokio- y Kansai –Osaka, Kyoto- y cada una de las tres secciones de CANELA –Metodología de enseñanza del español, Literatura y Pensamiento- se reúne en sesiones en las que algunos profesores hacen presentaciones sobre sus investigaciones actuales, que suelen publicarse como artículos de investigación en la revista Cuadernos Canela.
Yo estoy en la sección de Literatura, aunque de vez en cuando me cuelo en las otras si el tema me interesa. Este año mi preferida fue la de Álvaro, un profesor venezolano que nos habló de teratologías. ¿Que qué es eso? Eso mismo me preguntaba yo. Se trata del estudio de los monstruos. Este profesor nos hizo un repaso al imaginario literario de los monstruos en Occidente y en Oriente –Japón- uniendo ambos en la figura del escritor mexicano Mario Bellatín, un “monstruo” él mismo.
Pero como no sólo de erudición vive el hombre, también tuvimos un banquete con comida española en el restaurante del Cervantes y un concierto de música barroca con la cantante más atractiva y con mejor voz que he visto en mucho tiempo.

La otra gran asociación en Japón del mundo del español es la Asociación Japonesa de Hispanistas, formada fundamentalmente por profesores japoneses, pero a la que también pertenecemos algunos profesores nativos (del español). También editan una revista académica con artículos de investigación, Hispánica, que ya comienza a tener formato digitalizado y hay un congreso anual, el cuál se celebrará este año en Kansai Daigaku.

El Periódico de Yukio Mishima

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Hoy, primer día del nuevo año, entre resacas de marisco, familia y alegría, rescato de mi biblioteca madrileña un corto relato de Yukio Mishima traducido al español, El periódico, que me deja taciturno y pensativo. Toshiko vive una existencia tan acomodada como aburrida junto a su marido –famoso actor con una manifiesta doble vida fuera de casa-, y un hijo pequeño. La niñera recién contratada y con una prominente barriga acaba dando a luz clandestinamente en la casa con la familia como testigos; el tardío médico envuelve al recién nacido bastardo todavía manchado de sangre en papeles de periódicos y la visión de esa inhumana imagen hace que Toshiko reflexione sobre las injusticias de la vida y se atormente sobre el futuro de ese niño. Mishima nos muestra en unas pocas páginas una visión determinista pero mágica del mundo y una denuncia de las desigualdades sociales que acaban marcando las vidas de todas las personas. Pero como si de una montaña rusa del karma se tratara, la retribución por nuestros actos pasados o los de nuestros allegados no se hace esperar. El autor juega con los demonios del personaje principal y le infunde temor y pensamiento supersticioso, al tiempo que a través de omisiones descriptivas y ambiente un tanto gótico, eleva la tensión hasta presentarnos de golpe el esperado-inesperado final.

DON JUAN EN SHIZUOKA

El fin de semana pasado se celebró en la Universidad Provincial de Shizuoka el Congreso de Hispanistas de este año http://wwwsoc.nii.ac.jp/ajh/indexsp.htm y allí nos reunimos profesores de universidades de todo Japón. Hubo ponencias sobre lingüística, enseñanza del español, literatura, cultura y pensamiento. Me gustaron especialmente la ponencia sobre Emilia Pardo Bazán del siempre lleno de energía y ameno profesor Ogusu, y el análisis del surrealismo en el poeta mexicano Xavier Villaurrutia, a cargo de la doctoranda de la Universidad de Tokio Eiko Minami. Pero la estrella del Congreso fue una obra de teatro a la que todos asistimos en el Teatro Artístico de Shizuoka y tras la que hubo una interesantísima charla con el director de la misma, el colombiano Omar Porras www.malandro.ch . Se trata de una versión libre del mito de Don Juan http://www.spac.or.jp/09_autumn/donjuan , que recoge elementos de diversos donjuanes más la cadencia de voces del teatro japonés del kabuki. Los movimientos y gestos españolizados de los impecables actores y el juego con los tonos japoneses de sus voces, especialmente en los momentos de seducción de Don Juan –私はあなたに約束を守ります- creaban un contraste atractivo que encajaba con las máscaras, el teatro grotesco de marionetas y el intento de pérdida de ilusión teatral buscado por el autor. Muchos símbolos estaban visibles en la obra -después lo explicaría el director-, como por ejemplo el vestido de bailarina de doña Ana, y surgieron de una improvisación en los ensayos por parte de los actores, a los cuáles Omar supo sacar la creatividad que todo artista lleva dentro. Tras la obra y el coloquio, actores, actrices y director se unieron a nuestro banquete y pudimos conocer en persona al Don Juan japonés sin máscara y tomarnos una copa de vino con él.

Goodreads.com

Tired of Facebook’s frivolous stories of weekend hangovers? Bored of TV dramas, whether American, Venezuelan or Korean? Ready for a little bit of intellectual pleasure? Check this website, www.goodreads.com where you can see what your friends have read or are reading and their opinions about different books, the same way you can post yours. Then you can go back to Facebook and check those funny pictures…

A quiet life

Kenzaburo Oe’s literary universe is so close to his real life that the limits between both of them are not clearly recognizable. In “A quiet Life” the depiction of his family and especially his family matters is made through his “fictional” daughter, a very sensitive narrator and too mature a personality for a 20-year-old girl. Although the narrator is supposed to be Ma-chan, since most of the stories consist of discussions and opinions about the father, an implicit author Oe, as a reader you can never abandon yourself to the idea of a non-Oe Kenzaburo narrator. When I first read the summary of Oe’s works –family and a mentally-disable son- I was surprised that such limited theme could warrant someone a Nobel Prize. But after reading only one of his books, you get to find out that the family and the disable son are only the starting point of something more transcendental, i.e. philosophy, psychoanalysis, literary theory, politics, etc.

I like the structure of this book. It consists of different chapters, each one a unity in itself but related to each other chronologically and thematically. All of them start with a reference to Eeyore, the son, and a problem or difficulty; for a while that character stops being the centre or “buffer of the family” –as it’s called by Kenzaburo-, and other characters, like Ma-chan herself, the youngest brother O-chan or the Shigeto’s get focused more clearly; but all chapters end up with a reference to Eeyore, as if trying to close the circle. The same way -thanks Massa for helping me realize this- on a higher level, the whole book also get its own closing when the end culminates Ma-chan’s initial statement that she would like to marry a man who can afford a two-bedroom apartment.

This book is post-modern because: 1) there is a premeditate confusion between reality and fiction, 2) there are not absolute truths or simple explanations for the characters’ behaviour, and many opinions by that many characters, show the complexity of itself –the father’s “pinch” and its possible reasons is the best example and, I think, the heart of the book-, 3) it’s a pastiche of different documents and narratives: letters, diaries, literary and cinema criticism, political opinions…

Something surprising for me is Oe’s depiction of his daughter’s attitude toward sex, especially regarding her brother’s. At the beginning it’s not completely verisimilar her apparent naiveness, although it could just be a credible negation of the facts by an inexperience young woman. Her behaviour at the end is connected with a Japanese tradition of teaching women submission and abnegation, plus her already commented wish at the beginning of the book.

Punishment is another interesting topic to be considered in the book, with its different characteristic both in the Japanese and Western societies.

Personally, I think Kenzaburo Oe is a great scholar, very well-read, connoisseur of the Western culture, and able of creating an artificial but elegant language when writing; although maybe he lacks the contact with the not-elitist world, the down-to-earth, Japanese salary-man OL society, which makes his works a little bit dull and his family attractively claustrophobic. Anyway, something of a not so high-brow culture in his books would also be appreciated.

If you are into easy-reading best-sellers, don’t even open this book; but if you like scholarly written essays, psychoanalysis, philosophy and can appreciate the complexity of the structure in a post-modern book, go ahead: you will have fun.

Oe Kenzaburo

Kenzaburo Oe es bien conocido por haber ganado el premio Nóbel de Literatura en 1992, siendo el segundo japonés en conseguir el galardón del gobierno sueco. Los pocos japoneses que lo han leído explican que el estilo de este autor es hermético, difícil. Tal vez se trate de lo que él bien llama “buena literatura” o 純文学, y una de las constantes de los tópicos en sus discursos en universidades americanas: Kenzaburo se queja de que el nivel literario de los libros publicados y vendidos en los últimos años ha decaído considerablemente, y en el pack de autores comerciales incluye sin piedad a Murakami y Banana Yoshimoto, que hacen excesivas concesiones a un lector poco exigente. Kenzaburo contrasta esta situación actual con la de posguerra, y conecta la realidad literaria del país con su realidad económica, social y política. La conclusión más atrevida del incendiario literato es que la sociedad, en su afán por imitar a Occidente y su comodidad económica, ha llegado a una decadencia moral y cultural, a una destrucción de cualquier tipo de valores que puedan sobrepasar lo material. En este caso lo moral no se trata de un juicio pacato sobre el comportamiento sexual de los japoneses sino la denuncia de una exclusiva atención a un consumismo occidental de marca, vacío de contenido; y al plagio de modas culturales que en Japón tienen poca aplicación, sólo en aras de una supuesta modernidad de apariencia. La actitud superficial de los escritores, para Kenzaburo, tiene guarda relación con el fenómeno de la tendencia actual de la sociedad japonesa hacia posturas conservadoras y nacionalistas, cerrándose en sí misma frente a una realidad asiática que le debería ser más cercana y a la que debería respetar en lugar de expoliar económicamente. Aunque las conferencias transcritas en este libro son de los años 90, me gustaría ver la cara del Nóbel si pudiera presenciar las controversias actuales sobre las visitas de Koizumi y compañía a Yasukuni, la polémica sobre la enseñanza de actitudes patrióticas en las escuelas públicas e incluso la nueva legislación sobre el control de la inmigración. Es como si el Nóbel hubiera leído en una bola de cristal lo que iba a suceder diez años más tarde.

Uno de mis estudiantes un día me contaba que la cuestión de las Fuerzas de Autodefensa no era más que un eufemismo y que Japón debería tener un Ministerio de Guerra -Defensa- como todos los demás países, y los japoneses tenían derecho a estar orgullosos de serlo. En parte le di la razón, pero argumentos como los de Kenzaburo, unidos a la tendencia de la sociedad japonesa de cerrarse en sí misma para evitar las disensiones dentro de ella, más peligrosas consignas nacionalistas en un país-isla como Japón, pueden llevar a peligrosas posiciones racistas –latentes y no latentes en la actualidad-, e innecesarias tensiones con vecinos históricamente agraviados.

En cuanto a la literatura, creo que es un fenómeno universal: la introducción de lo audiovisual, Internet y los teléfonos móviles en la vida diaria del ciudadano del primer mundo han afectado también a la literatura, haciéndola más ligera, más visual, menos comprometida filosófica y políticamente, más pobre según Kenzaburo. Es la vieja discusión sobre si el pop art es tan arte como el high-brow art.

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