Tu mujer ideal

simone

 

“I’ve done the impossible. I’ve recreated the infinite nuances of the human being, the human soul”, “God is my judge: I made her!”, “I’m so relaxed around you. I’m so myself”, “Real truth doesn’t work”. Estas son algunas de las frases de S1MØNE, una película un tanto peculiar del año 2002 que revisa el mito ovidiano de Pigmalión –incluso con referencias intertextuales explícitas en sus imágenes- y lo adapta al Hollywood de nuestros días.

Viktor Taransky, un director en el crepúsculo de su vida profesional, encuentra una actriz muy especial que le da un nuevo impulso a su carrera y a sus películas. El único problema es que Simone en realidad no existe, es un avatar creado por Hank Aleno –Elias Koteas- a partir de actrices eternas como Lauren Bacall, Maryl Streep, Audrey Hepburn, Jodie Foster, etc. a gusto del consumidor y de las necesidades de la escena. El éxito de la misteriosa actriz, que acaba convirtiéndose en una pesada carga para Viktor de la que es difícil de escapar, supone una crítica no tan velada al star sytem actual donde actores y actrices jóvenes –también es extensible a futbolistas, cantantes y demás faranduleros- ostentan un poder de convocatoria tal que acaban dominando a directores y productores, cuando en muchas ocasiones no son más meras creaciones que terminan por rebelarse frente a sus creadores, a lo Mili Vanili.

En la película, el público confunde a la actriz con el personaje, y su ausencia en los medios provoca la creación de un mito popular que Viktor no tiene más remedio que destruir. Es inevitable la comparación con Marilyn Monroe, de cuyo fallecimiento se cumple este año el 50 aniversario, aunque esta última no se caracterizó en vida precisamente por su discreción.

Un aspecto muy interesante de la creación de Simone y su forma de interactuar con Viktor es la ventriloquia, cómo es él quien se responde a sí mismo en una conversación con voces manipuladas a través del ordenador, que nos lleva a pensar en la consciencia masculina de una mujer ideal, o incluso de la proyección de uno mismo en esa forma ideal como un acto de máximo narcisismo. Aunque en el fondo Viktor solo busca que lo comprendan como persona y lo valoren como director.

Pero Viktor merece su castigo, como todo hombre que se atreve acercarse al árbol de la ciencia y sisarle el trabajo de la creación a Dios, pero también saca algunas moralejas: que las construcciones irreales son más atractivas que la siempre defectuosa realidad y que el efecto de influencia en el público por parte de ciertos modelos puede generar cambios en la actitud de las personas hacia asuntos necesarios como la solidaridad. Es su hija la que le hace ver en un primer momento que Simone se está aprovechando de él, robándole su vida, y luego que no hay nada malo en crear algo virtual, sino en mentir sobre ello. Aunque eso es algo que a los japoneses no les importa demasiado, en vista del éxito de Hatsune Miku, la S1MØNE nipona.

Un pensamiento en “Tu mujer ideal

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